Historia Educativa de Yebes-Valdeluz: Crecimiento y Retos

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Cuando un pueblo se levanta por sus hijos: 
la historia educativa de Yebes-Valdeluz

La historia educativa de Yebes y Valdeluz no puede contarse como una simple sucesión de edificios, aulas, expedientes y obras. Es, sobre todo, la historia de un municipio que ha crecido más deprisa que sus servicios públicos. Primero llegaron las viviendas, después las familias, luego los niños; y solo más tarde, casi siempre empujadas por la necesidad, fueron llegando las infraestructuras que convierten un desarrollo urbano en una comunidad viva.

Porque un colegio no es solo un centro escolar. Es el primer lugar donde un pueblo joven empieza a reconocerse. Es donde las familias se conocen, donde los niños construyen pertenencia, donde la conciliación deja de ser una promesa abstracta y donde la vida cotidiana empieza a girar en torno a algo más que bloques, calles y desplazamientos. En el planteamiento del programa “Charlas con Futuro”, la educación aparece precisamente como algo más profundo que horarios y asignaturas: aparece vinculada a conciliación, arraigo, igualdad de oportunidades y vida de barrio. 

El CEIP Jocelyn Bell representa esa primera gran conquista. No nació como un lujo ni como una comodidad, sino como respuesta a una evidencia social: Yebes-Valdeluz tenía niños, tenía familias y necesitaba escuela propia. Según información publicada por Nueva Alcarria, el centro abrió en el curso 2017-2018 con 164 escolares y en el curso 2021-2022 ya superaba el medio millar de alumnos, con 215 en Infantil y 287 en Primaria, un crecimiento de más del 200% desde su apertura. Ese dato resume mejor que cualquier discurso la velocidad con la que la realidad social fue por delante de la planificación. 

Después llegó la segunda gran reivindicación: el instituto. El IESO de Yebes comenzó su actividad en el curso 2022-2023 como respuesta al incremento de población del municipio, según recoge la propia información municipal. Su puesta en marcha se planteó por fases: la primera, con una inversión de 1,7 millones de euros, actuaba sobre 16 aulas de la segunda planta del edificio, con previsión de iniciar la docencia en septiembre de 2022 con tres grupos de 1º de ESO y dos de 2º, para unos 150 alumnos. 

Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿llegó todo a tiempo? Los documentos preparatorios del podcast formulan esa duda con claridad: primero llegaron las familias y después el colegio; después llegaron los adolescentes y después el instituto. Es decir, el municipio parece haber crecido siempre un paso por delante de sus infraestructuras educativas. Y cuando una necesidad se atiende tarde, no basta con abrir aulas: hay que recomponer confianza, ordenar espacios, construir identidad de centro y evitar que lo provisional acabe pareciendo normal.

Esa provisionalidad tiene consecuencias. La convivencia entre colegio e instituto en un mismo entorno educativo pudo ser una solución razonable en un momento concreto, pero no puede convertirse en un modelo permanente ni en una anomalía aceptada por cansancio. Cuando se comparten espacios, cuando se improvisan ampliaciones, cuando las soluciones se explican como transitorias durante demasiado tiempo, la comunidad educativa termina preguntándose si se está protegiendo suficientemente la calidad de ambos centros. Esa preocupación aparece expresamente en las preguntas preparadas para el debate: si la convivencia nació como provisional, si el instituto puede consolidar identidad propia cuando su infraestructura definitiva sigue siendo una reivindicación, y si uno de los centros acaba soportando parte del coste de que el otro no tenga todavía solución plena. 

A todo ello se suma un elemento que no puede quedar fuera del análisis: la relación institucional. Yebes-Valdeluz no necesita únicamente inversión; necesita que sus administraciones se hablen, se escuchen y trabajen con lealtad. La relación entre el Gobierno municipal y la administración educativa autonómica ha aparecido públicamente marcada por tensiones, comunicados y reproches. En febrero de 2024, el Ayuntamiento manifestó “serias preocupaciones” ante actuaciones que, según denunció, la Junta pretendía acometer en el CEIP Jocelyn Bell sin autorización municipal, reclamando un mínimo de lealtad institucional. Otros medios recogieron el mismo conflicto en torno a la convivencia de guardería, colegio e instituto en un mismo edificio y a la acusación municipal de falta de autorización para ampliar instalaciones de titularidad municipal. 

Esto no es un detalle administrativo. Cuando el edificio es municipal, la competencia educativa es autonómica y las familias necesitan respuestas inmediatas, cualquier grieta entre instituciones se convierte en un problema real para los centros. La mala relación institucional no se queda en los despachos: baja a las aulas, tensiona a los equipos directivos, multiplica la incertidumbre y convierte cada obra, cada ampliación y cada decisión en un campo de fricción. Por eso, llevarse bien no sería una fotografía amable ni una cortesía política. Sería un paso adelante. Una relación fluida entre Ayuntamiento, Delegación Provincial de Educación, Cultura y Deportes y Consejería permitiría anticipar necesidades, planificar espacios, ordenar inversiones y construir una hoja de ruta educativa compartida.

Y esa hoja de ruta urge. Yebes ha sido señalado como uno de los municipios de mayor crecimiento poblacional de España en lo que va de siglo, pasando de 167 habitantes al inicio del siglo a más de 5.400 en 2024, impulsado especialmente por Valdeluz y su conexión ferroviaria. Además, las previsiones recientes hablan de más de 4.000 nuevas viviendas en Valdeluz en los próximos años y de un posible salto demográfico hacia los 20.000 habitantes. Si ese escenario se confirma, la educación no puede volver a resolverse tarde, a medias y por presión vecinal.

El colegio fue una conquista social. El instituto, otra. Pero la siguiente conquista debería ser distinta: no debería nacer del agotamiento, sino de la planificación. Yebes-Valdeluz necesita pensar ya en más espacios, más servicios complementarios, mejor transición entre Primaria y Secundaria, orientación, juventud, posibles etapas postobligatorias y una estrategia educativa de largo plazo. Bachillerato, Formación Profesional o nuevas dotaciones no pueden aparecer en el debate solo cuando ya sean urgentes.

La educación en Yebes y Valdeluz no puede ser el remolque del crecimiento urbano ni el campo de batalla de ninguna administración. Debe ser su columna vertebral. Porque un municipio no se construye solo con viviendas: se construye cuando sus hijos pueden aprender, crecer y proyectar su futuro sin tener que abandonar demasiado pronto el lugar al que pertenecen.

Mª del Valle Sánchez Morilla 00:01 08/06/2026

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